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lunes, 29 de marzo de 2010

RENDIMIENTO ESCOLAR Y ENTORNO FAMILIAR


RENDIMIENTO ESCOLAR

Y ENTORNO FAMILIAR


El rendimiento escolar implica no sólo la exigencia de obtener las mejores mediciones evaluativas en los diagnósticos que el sistema educacional del país mantienen como sensores, sino que involucra todo un proceso analítico y conceptual, propuestas teóricas, discusiones permanentes y activas de especialistas del tema educacional, como del mundo social y político.

Las realidades socioculturales del país han cambiado ostensiblemente, de manera que la tradicional estructura familiar nuclear mencionada como el eje de la sociedad hasta hace unos años, ha variado. La inclusión laboral de la mujer ha transformado la realidad sociocultural de la familia y la estructura parental tradicional, en razón de la independencia económica, la capacidad de toma de decisiones, autosuficiencia y autonomía de las mujeres madres, que se consideraban las grandes perpetuadoras de la cultura y tradiciones de la nación.

Lo anterior daría cuenta de la existencia de segmentación en el sistema escolar, que de acuerdo con la evidencia obtenida hasta ahora, sería mayor a escala secundaria que para la enseñanza básica (Mizala y Romaguera, 2000; citado por Peña Barría, 2002).

En Chile la información disponible hasta el momento indica que existe una estrecha relación entre el nivel socioeconómico de las familias y el tipo de establecimientos que escogen los padres para sus hijos. Ello reflejaría que los alumnos no se distribuyen aleatoriamente entre colegios privados pagados, privados subvencionados (con y sin financiamiento compartido) y municipalizados. En tales términos, el sistema educativo como instrumento de reproducción social es un eje importante de considerar por cuanto considera planteamiento teóricos de gran relevancia en la lectura analítica de la educación y su relación con la sociedad.

Por otro lado, la consideración de los elementos analíticos del Capital social, Capital Cultural y Capital Humano[1] resulta de suyo pertinente en el presente trabajo, por cuanto se trata de conceptos ampliamente procesados en el análisis y evaluación de la educación chilena y latinoamericana. Se ha considerado la educación como uno de los elementos más importantes de salto social que el país posee, especialmente en el proceso de intercambio social, político y económico de la globalización.

Chacón Calderón (2010) plantea que abordar y contrarrestar el retraso formativo de la educación en relación a los denominados países desarrollados, ha sido una meta primordial de los gobiernos de la segunda mitad del siglo XX, principalmente período post segunda guerra mundial, y el actual siglo XXI. Precisamente porque la rapidez de los acontecimientos sociales obligó a los países latinoamericanos a adecuarse al paso de los procesos sociales, políticos y económicos a nivel planetario. De ahí que la educación comienza a ser estudiada, observada, analizada, para potenciar el proceso educativo de lo que se consideraba el Tercer Mundo, hoy llamados “Países en Vías de Desarrollo”.

La postura y actitud dependentista de los latinoamericanos –plantea Chacón Calderón (2010)- retrasó de manera importante su inclusión en la competitividad del mercado mundial, por ende, en la competitividad educativa. Los países de América Latina fueron largamente sobrepasados por la realidad del avance tecnológico y sus exigencias cognitivas, y el avance de los resultados de la educación que se impartía de manera evidentemente clasista[2] y prejuiciado por elementos ideológicos arrastrados del colonialismo no superado.

Cierto es que el desarrollo bio-psico-social de los seres humanos depende de factores genéticos y ambientales; no podemos obviar la importancia de la herencia en las capacidades individuales, pero el entorno familiar, social y cultural ejerce desde el nacimiento un decisivo papel que se plasma diariamente durante la infancia y adolescencia en el rendimiento escolar global.

La escuela como institución tiene como finalidad que sus educandos adquieran conocimientos, habilidades e instrumentos, que los transformen y potencien en individuos socialmente productivos. Se puede decir que en la medida en que cada escolar tenga éxito en la etapa de formación escolar, es que ha obtenido un mejor o peor rendimiento escolar.

El concepto de rendimiento escolar es difícil de delimitación, y puede considerársele desde diversas áreas del conocimiento, incluyendo el político. Evidentemente constituye un tema de preocupación social por cuanto se considera la Educación como el principal capital humano, en cuanto concebida como productora de capacidad de trabajo. En este sentido, es una inversión como cualquier otra, que es lo que refiere la teoría del Capital Humano, actualmente muy connotada y prácticamente imposible de soslayar en esta temática.

Así, el rendimiento escolar se convierte en la variable fundamental de la actividad docente. En función de él, se programan los objetivos, contenidos y actividades de cada período escolar.

El rendimiento escolar es la resultante del complejo mundo que envuelve al estudiante: cualidades individuales (aptitudes, capacidades, personalidad,…), su medio socio-familiar (familia, amistades, barrio,…), su realidad escolar (tipo de Centro, relaciones con el profesorados y compañeros o compañeras, métodos docentes,…) y por tanto su análisis resulta complejo y con múltiples interacciones.

Aunque hayamos analizado el rendimiento escolar como el resultado de numerosos factores que inciden directamente en él, los estudios que ven en causas socioeconómicas o socioculturales el origen de la desigualdad en los rendimientos de los escolares son numerosísimos… (Morales Serrano et. al., 1999, p. 58).

Entre los autores que defienden la determinación sociológica o socioeconómica en el rendimiento escolar, podemos distinguir tres líneas o tendencias fundamentales:

En primer lugar, se ve al sistema educativo como un instrumento para la reproducción social, cumpliendo con la misión de dejar a cada individuo en la posición que le corresponde en el sistema social. El rendimiento escolar es la manifestación de este hecho y son los pobres quienes más fracasan (Ibid). Es decir, existe una estrecha relación entre la “clase social” y el Rendimiento Escolar.

La segunda tendencia considera que es excesivamente amplia la clase social para explicar el diferente rendimiento del alumnado y prefieren indagar en estructuras más próximas al niño o la niña, como la familia, que es el ámbito de incultura primaria del niño, donde se encuentran las claves que explican su Rendimiento en el proceso educativo.

La tercera corriente, por su parte, puede considerarse como síntesis de las dos anteriores, en tanto es verdad que el entorno más inmediato en el que se desarrolla el individuo es su familia, pero igualmente ésta se encuentra determinada por una serie de factores culturales, sociales, y económicos que la hacen pertenecer a una clase social o a otra, y, en tal sentido, también es válido lo señalado en la primera postura. Uno de sus más preclaros exponentes es el sociólogo de la comunicación Basil Berstein.

Berstein (1990) “establece una relación entre lengua y clases sociales. Las relaciones sociales filtran el lenguaje y lo adaptan a procesos de comunicación desiguales. Su labor consiste en acercar los estudios lingüísticos a la sociología. Estudia la expresión de individuos de distintas clases sociales y analiza sus diferencias, lo que le lleva a la formulación de la teoría de los códigos lingüísticos, que da cuenta de las transformaciones sociales y su impacto en los sistemas de significación”.

Los niños y las niñas de los medios sociales menos favorecidos, o deprivados, tienen un desarrollo mental medio más lento, porque acceden a la formación escolar con un bagaje de experiencias más pobre y menos organizado. Si a la desventaja social unimos la cultural, los comienzos serán más difíciles y recibirán menos ayuda en los momentos difíciles, lo que les hace más vulnerables al fracaso, lo que se suma a las actitudes pedagógicas familiares, que suelen ser bastante diferentes según las clases sociales.


[1] Brunner, José Joaquín; Elacqua Gregory: “Capital Humano en Chile” Publicado conjuntamente por la Universidad Adolfo Ibáñez y La Araucana, Santiago de Chile, 2003.

[2] Referido a la “actitud despreciativa hacia las clases sociales inferiores…, o a la parcialidad tomada frente a una clases social determinada”. (Diccionario de Sociología, 1ª. Edición, Buenos Aires; Valetta, 2003, p. 54).